"Pedro Vergara"
 
Cada cuadro debe tener suficiente poder explícito para hablar por sí solo, suponiendo que una pintura tenga algo que transmitir (a veces ni las palabras lo consiguen).
A menudo se describe una obra de manera que sorprende incluso al artista mismo. Es lógico que así suceda desde el momento en que se enfrentan dos puntos de vista tan dispares, dos sensibilidades tan diferentes: autor y espectador.
He situado mis obras en momentos - unas veces de observación y otras de pensamiento- de interés personal.
Mi trabajo no está formado por obras de una temática reincidente, puedo decir que pinto sólo lo que se convierte en una necesidad interior, ya sea bodegón, paisaje o figura.
Algunas cosas se escaparán al espectador que a mí me resulten obvias y, por el contrario, en otras ocasiones encontrarán algo en mi obra que yo no he puesto, al menos conscientemente. Esta es la verdadera grandeza del Arte, ese componente ambiguo que siempre queda sujeto a la interpretación según la cultura y sensibilidad del espectador.
Toda obra de arte está pensada y compuesta inicialmente por unas relaciones de carácter estructural, cromático, de peso visual, etc. El análisis de estas relaciones internas debe llevarnos a la comprensión y valoración de esta obra de arte, pero si además dotamos a esta obra de unos caminos de más fácil acceso y nos servimos de parámetros más universales de descripción y captación de la belleza, podremos facilitar el uso y disfrute a un mayor número de personas.
En consecuencia, satisfacer la vieja aspiración del artista de llevar información a un número mayor de personas sobre su Universo, sobre su mundo interior y exterior, sobre sus anhelos, deseos y recuerdos.
Presento en esta exposición una colección de esos anhelos, deseos y recuerdos con la esperanza de que percibáis la sinceridad con que han sido creados y que disfrutéis analizando esos componentes ambiguos que en ellos pudiera haber.

Pedro Vergara.  VER SU OBRA