"Gabriel Cortina "
 

Soy arquitecto. No es un oficio sino una vocación.
A lo largo de mi vida profesional, me he tenido que enfrentar a múltiples dificultades y condicionantes ajenos a mi voluntad, para desarrollar mi obra y mi trabajo.
Desde la soledad del papel en blanco al que te enfrentas para concebir un espacio arquitectónico, todo lo que te rodea te condiciona en tu actitud creativa.
Desde la realidad física del espacio edificable, terreno, solar, local, vivienda, hasta los condicionantes económicos y técnicos, pasando por las normativas urbanísticas o las sugerencias más o menos aceptables del promotor, todo nuestro entorno nos limita, subordinando nuestra voluntad creadora a sus despiadados límites.

LA PINTURA, es otro mundo. Representa para el que tantas trabas ha tenido que soportar a lo largo de su vida profesional, la más preciada de las metas :
LA LIBERTAD.
El lienzo en blanco te ofrece todas las opciones que tu capacidad creativa pueda sugerirte. Solo tu propio miedo te limita. Solo el miedo a disponer de tanta libertad... te falta el hábito de volar sin ataduras...
Cuando lo controlas, cuando dominas tu miedo y tu angustia ante el vacío que se te ofrece, sientes, como decía Kipling..." que todo lo de este mundo será de tu dominio", y te sumerges en un universo inenarrable de emociones.

Hace unos días conocí que el extraordinario arquitecto-escultor Frank Gehry manifestaba su frustración por no haber conseguido ser pintor.
Doy gracias a la vida por haberme dado la infinita suerte, que a tan ilustre colega no quiso concederle.

GABRIEL CORTINA LANDALUCE

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