Soy
arquitecto. No es un oficio sino una vocación.
A lo largo de mi vida profesional, me he tenido que enfrentar
a múltiples dificultades y condicionantes ajenos
a mi voluntad, para desarrollar mi obra y mi trabajo.
Desde la soledad del papel en blanco al que te enfrentas
para concebir un espacio arquitectónico, todo lo
que te rodea te condiciona en tu actitud creativa.
Desde la realidad física del espacio edificable,
terreno, solar, local, vivienda, hasta los condicionantes
económicos y técnicos, pasando por las normativas
urbanísticas o las sugerencias más o menos
aceptables del promotor, todo nuestro entorno nos limita,
subordinando nuestra voluntad creadora a sus despiadados
límites.
LA PINTURA,
es otro mundo. Representa para el que tantas trabas ha tenido
que soportar a lo largo de su vida profesional, la más
preciada de las metas :
LA LIBERTAD.
El lienzo en blanco te ofrece todas las opciones que tu
capacidad creativa pueda sugerirte. Solo tu propio miedo
te limita. Solo el miedo a disponer de tanta libertad...
te falta el hábito de volar sin ataduras...
Cuando lo controlas, cuando dominas tu miedo y tu angustia
ante el vacío que se te ofrece, sientes, como decía
Kipling..." que todo lo de este mundo será de
tu dominio", y te sumerges en un universo inenarrable
de emociones.
Hace
unos días conocí que el extraordinario arquitecto-escultor
Frank Gehry manifestaba su frustración por no haber
conseguido ser pintor.
Doy gracias a la vida por haberme dado la infinita suerte,
que a tan ilustre colega no quiso concederle.
GABRIEL
CORTINA LANDALUCE
VER
SU OBRA