Rosa Susaeta " Miradas Urbanas"
 

A quienes tenemos especial vinculación con el desarrollo de la ciudad nos encanta ver que la misma (la que a veces construimos con sólo criterios de utilidad y economía, olvidando otros aspectos tan importantes o más como la habitabilidad, la perdurabilidad, el carácter, la humanidad o la belleza) es objeto de miradas voluptuosas, o críticas, o, como es el caso que nos ocupa, convirtiéndola en modelo inmóvil de gran belleza artística, descubriendo los elementos de valor que subyacen en la misma.

Susaeta ha evolucionado, y mucho, y pinta ahora, casi en exclusividad, una de las cosas que mejor conoce: las ciudades donde ha vivido.

Selecciona así las grandes panorámicas que le interesan, compone el formato adecuado y tiñe la retina del espectador de un colorido intenso, trabajado con múltiples texturas, como la ciudad misma, del modo que sólo un poeta lo haría con la palabra o un músico con los diversos instrumentos de una gran orquesta sinfónica.

Su creación de la ciudad es completa.

El dibujo, lo suficientemente claro para reconocer los parajes, pero lo suficientemente difuminado para no perderse en lo accesorio; el color, abrumador, transporta a momentos del cielo previos a las grandes tormentas o a las auroras boreales, generando con ello una nueva ciudad, que nos invita con urgencia a coger también nosotros grandes brochas y teñir los ríos, los árboles, los cielos y las fachadas con los tonos intensos que Susaeta nos propone, y las texturas, múltiples y variadas, ofreciendo así al espectador cientos de cuadros dentro del cuadro, exigiéndole casi, tras la primera visión del conjunto propuesto, nos acerquemos de modo peligrosamente cercano al mismo, casi con la proximidad del miope, y descubramos con gozo las distintas capas que en algunos casos tímidamente aparecen, los fondeados robustos que buscan su lugar por encima de las capas de acabado, las distintas masas de color y su tratamiento, la impronta de la pincelada tan decidida y firme que ayuda en armonía a completar esa nueva visión que se nos propone.

He tenido la oportunidad de fotografiar su obra reciente y he podido adentrarme, con la ayuda del objetivo de mi cámara, con la osadía del joven que ya no soy, con la impertinencia del viejo que comienzo a ser y con el arrebol del "voyeur", por los distintos espacios que en cada cuadro Susaeta ha trabajado, con una visión deslocalizadora, regenerando con audacia otras muchas composiciones posibles, teniendo la plena sensación de que se nos pide que participemos intensamente en generar nuestra propia óptica, que reservemos en nuestra memoria con tanta fuerza tanto el conjunto como el detalle y que después de todo ello percibamos la ciudad, nuestra ciudad, con cientos de filtros mágicos que nos devuelvan la fe en la misma

JAVIER CASTRESANA
Arquitecto